Vistas del 3-10-2012 y 4-10-2012
El juicio a Morín da un giro por las contradicciones de una testigo

Barcelona, 4 de octubre de 2012.- El juicio contra el doctor Carlos Morín y sus colaboradores ha tomado un cariz nada favorable a los intereses de la sociedad civil y de las acusaciones particulares. Efectivamente tras las declaraciones de los testigos protegidos las acusaciones particulares no han tenido más remedio que asumir la dificultad que está tomando la acusación de los imputados. 

Así, el principal testigo protegido ha incurrido en numerosas contradicciones y en una amnesia total sobre los hechos que declaró en fase de instrucción. 

Contra lo que dijo en la instrucción, el testigo ha afirmado entre titubeos --al insistir la Fiscalía-- que las mujeres siempre eran visitadas por el psiquiatra para determinar si se cumplía el supuesto de riesgo para la madre; ha negado que se realizaran dictámenes en blanco, y ha sostenido que el historial clínico contenía todos los informes necesarios. 

Ante las dudas constantes de la mujer, que ha declarado a través de una pantalla de televisión para preservar su anonimato, el juez le ha advertido de que estaba obligada a decir verdad, y ella se ha excusado: "Me sabe muy mal. Perdóneme usted. Contesto con la máxima sinceridad". 

Al preguntarle la fiscal por qué se acordaba de los detalles menos decisivos y dudaba con los asuntos más incriminatorios --como si había o no psiquiatra que visitara a las embarazadas--, la testigo protegida se ha escudado con que ella trabajaba en la parte administrativa. 

También explicado que, cuando fue a declarar a los Mossos d'Esquadra, estaba inmersa en una "profunda depresión" por la que estaba bajo tratamiento psiquiátrico por culpa de la tensión e inestabilidad que se vivía en la clínicas a raíz de varios reportajes televisivos que sacaron a la luz supuestas malas praxis.

Incluso le ha preguntado si ha recibido coacciones o presiones antes de ir a declarar en la Audiencia, lo que la testigo ha negado rotundamente. 

El segundo testigo protegido
 
No otro ha sido el proceder del segundo testigo protegido que ahora reconoce no saber nada pues dejo de trabajar para el doctor Morín con anterioridad a los hechos incriminatorios. 

Otra testigo, que trabajó para Morín, ha relatado que las supuestas trituradoras sólo se utilizaron para hacer experimentos con pollos, como ya alegó Morín, y que ella no vio nunca que se usaran para restos biológicos de los fetos. 

El interrogatorio de una cuarta exempleada tampoco ha arrojado luz al caso, puesto que ha descrito las supuestas irregularidades de las clínicas con afirmaciones como que pensó que los métodos de aborto no estaban certificados por "el ambiente general". 

   La mayoría de testigos han reconocido a algunos de los ginecólogos y anestesistas sentados en el banquillo de los acusados como autores de las interrupciones, si bien la principal testigo protegido ha afirmado que Morín no realizaba las operaciones abortivas. 

No cabe duda que ante las declaraciones de los testigos protegidos AAA y GC1, las posibilidades de incriminar al doctor Morín y sus cómplices de reducen, si bien tanto los abogados del Centro Jurídico Tomás Moro, como de AES, consideran que con las pruebas documentales que figuran en Autos, y las declaraciones que aún quedan por realizarse será posible conseguir una sentencia de culpabilidad.